lunes, 1 de septiembre de 2008

Diego de Marcilla : ¿Fue real su historia de amor con Isabel de Segura?




Diego de Marcilla, sus huellas históricas junto a las de Isabel de Segura:


Sin embargo, todavía hay ciertos matices de interés en la historia de los dos amantes turolenses. En primer lugar, por supuesto, la creencia, si quiera la leve esperanza, de que es posible alcanzar un amor como el que ambos disfrutaron, lo que todavía mueve a muchas personas día a día a una frenética búsqueda de éste. Y, en segundo lugar, todavía quedan unas muescas históricas de realidad que añadir a la leyenda. En 1956, para conmemorar el cuarto centenario del hallazgo de las supuestas momias de los amantes de Teruel, el artista Juan Ávalos (autor de las esculturas del Valle de los Caídos) realizó unos sarcófagos en la Iglesia turolense de San Pedro, a modo de amoroso panteón donde los restos de Isabel y de Diego pudieran descansar eternamente juntos con la felicidad que se les negó en vida. Mucho más reciente es el hallazgo, por parte del investigador Fernando López Rajadel, de un protocolo notarial del siglo XVII en que se especifica que la pareja vivió en el siglo XV, y no el siglo XIII, como hasta ahora se creía. Otro investigador, José Luis Sotoca, ha demostrado que la leyenda de los amantes ya era muy conocida a mediados del siglo XV, lo que validaría la hipótesis de que la historia, con las debidas amplificaciones, tuviera una sólida base real donde sustentarse. Por todo ello, hay que volver a revisar el calificativo de “tontos” dado a los amantes de Teruel. Primero, porque quizá fue verdad que, por el inmenso amor que se profesaban, intentaron saltarse las entonces férreas normas para el matrimonio, puesto que los enlaces eran pactados por las familias sin posibilidad alguna para los contrayentes de modificar los deseos de sus padres. Y, en segundo lugar, porque aun con todo lo material y absurdamente basado en lo crematístico de nuestro mundo cotidiano, todavía periódicos e informativos de radio y televisión nos sorprenden de vez en cuando con historias similares a la de Isabel de Segura y Diego de Marcilla, generalmente protagonizadas por adolescentes y jóvenes que se escapan de casa, amenazan con suicidarse, o cometen alguna que otra barrabasada menor, por culpa de una fogosa, primeriza y ofuscada relación de pareja mal entendida por las familias. Quién sabe si alguna de estas historias, debidamente amplificada y con algún primoroso acicalaje literario, podría convertir a sus protagonistas en los amantes modélicos de los siglos venideros.


Continuación del debate iniciado por Rocafort en:


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